domingo, 24 de abril de 2011

Un escalón más arriba































La verdad es que ahora mismo no se ni por donde empezar a relatar lo sucedido en los últimos meses. Las últimas noticias que yo dejé aquí, eran del trofeo Félix Hernando de cross, disputado a finales de enero. Desde ese momento me han sucedido bastantes cosas y la mayor parte de ellas han sido geniales.






















Todo empezó con la carrera de San Lesmes el día 6 de febrero, en la que las sensaciones fueron óptimas. Veía yo con total claridad la temporada con los tres medios maratones planeados y la maraton de Madrid al fondo. Claro que no iba a ser tan fácil porque llegaron dificultades en forma de lesión. La semana del medio maratón Corazón de Asturias en Posada de Llanera, disputando un partido de fútbol con amigos me hice un ligero esguince en el tobillo izquierdo. No era nada muy grave, pero si lo suficiente para cortar el ritmo de entrenamiento y para impedirme la participación en el citado medio maratón. La verdad es que en ese momento dudas, no tienes los mismos ánimos y te planteas la participación en el resto de las carreras planificadas. Realmente no sabía como iba a recuperarme ni en cuanto tiempo, y eso afecta animicamente pero me rehice y aunque con molestias participé en el medio maratón del Camino de Santiago en el cual recuperé gran parte de las sensaciones y los ánimos perdidos. Después la media maratón de León, que va camino de convertirse en una costumbre, me hizo ver que si bien no iba a llegar a Madrid tan bien como yo preveía, tampoco iba a estar tan mal como me había temido tras la lesión. No en vano hice mi mejor marca en una media con 1h. 36'28".






















Y tras tantos días de preparación, la hora llegó. Madrid, 17 de abril de 2011 y a las 9:00 horas de la mañana. 42, 195 kms. por delante llenos de ilusión, ganas de demostrarme a mí mismo que podía, pero también cierto temor a que algo imprevisto (una lesión, el temido calor, etc.) me impidieran cumplir mi sueño. Temores vanos, cuando uno pelea por algo sabiendo que si trabaja de verdad es más fácil, el éxito suele llegar y en este caso fue realmente así, siendo además exactamente tal y como lo había planeado.






















El principio fue increible porque había muchísima gente corriendo, no solo los del maratón sino también la gente que corrió la prueba de los 10 kilómetros, y se hacía fácil correr viendo el ambiente que existía en el paseo de Recoletos. Poco a poco fueron pasando los kilómetros y cada vez me iba encontrando mejor, muy a gusto corriendo por Madrid, pese a lo cual intentaba reservarme porque sabía que lo peor iba a venir a partir del kilometro 30. El ambiente seguía siendo espectacular y medio Madrid estaba en la calle animando a los corredores. Eso ayuda muchísimo e hizo que el paso por Gran Vía o Preciados fueran increíbles y se hicieran mucho más llevaderos para los corredores gracias al apoyo de la gran cantidad de gente que había congregada en esos lugares para dar su apoyo a los atletas.






















Y llegó la media maraton. Casi sin darme cuenta había completado la mitad del recorrido en menos de dos horas. Me sentía muy bien pero siempre llevaba el freno echado intentando reservarme para el final, que ya me habían advertido iba a ser muy duro. La verdad que al llegar a la zona de la Casa de Campo, sobre el kilómetro 27, la carrera se hizo mas dura. Ya no había tanta gente animando, los kilómetros recorridos iban notandose en las piernas y el recorrido empezaba a ser un poco más duro.






















Pasado el kilómetro 30 volvimos a entrar en la ciudad y abandonamos la Casa de Campo, pero el recorrido iba aumentando su dureza y además se iba notando la distancia acumulada. El último tramo antes de la meta se hizo especialmente duro por la pendiente de las últimas rampas pero era compensado por la cercanía de la meta y el aliento de los aficionados que otra vez volvía a hacerse muy patente. Al final, y en menos de cuatro horas, alcancé la meta y cumplía un sueño.






















Sólo me queda agradecer a MADRID, sí, con mayúsculas la gran carrera que organiza todos los años, el apoyo de la gente anónima que sale a la calle a animar a los corredores, y a la gente que está a mi alrededor que me ha tenido que aguantar mucho tiempo hablando sobre la preparación de esta carrera, y que me tendrá que aguantar contando mi experiencia. Animo a todos a animarse a practicar el atletismo, porque el sacrificio de los entrenamientos tiene al final una recompensa que supera con creces los esfuerzos realizados. Gracias.

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