jueves, 30 de septiembre de 2010

Turbon Tour: BTT en estado puro.



La verdad es que prácticamente no nos ha dado tiempo ni a recuperar un poquito las piernas desde que terminamos la ruta, pero quería escribir sobre ella en el blog cuanto antes, porque así tengo los recuerdos y las sensaciones mas frescas en la memoria. No se cuando llegó el e-mail de mi amigo Diego diciendo que echase un vistazo a una página web, llamada http://www.aramonbike.com/, pero solo sé que cuando la visité supe que teníamos que ir a realizar alguna de las rutas que nos proponían.




Y al final así fue. Nos decidimos por la Turbon Tour, una ruta de 112 kilómetros que se podía realizar en dos días, y que aunque en principio parecía bastante dura para nuestros respectivos estados de forma, ha resultado efectivamente muy dura, pero seguro que mucho más bonita.




Comenzamos la ruta un lunes por la mañana, con un tiempo impresionante que nos acompañó durante los dos días, y casi nada más empezar a pedalear empezamos a subir una rampa tras otra (parecía que algunas no tenían fin). Tras pasar por el primer control y coronar posteriormente el puerto de Bonansa, descendimos por caminos pedregosos hasta alcanzar el pueblo de Gavás en el que nos tomamos un merecido descanso, y recuperamos algunas fuerzas antes del ascenso al Collado de la Montañeta. fue un ascenso que se hizo duro por su longitud y por el desnivel de algunas rampas, pero que siempre ofrecía la recompensa de las impresionantes vistas que ofrecía a medida que lo íbamos ascendiendo. Tras coronar, (con algún pinchazo en la subida) realizar las fotos de rigor en la cima y descender ( con un pequeño percance por mi parte en la bajada), nos quedaba un tramo de unos 15 kilometros, que se nos hicieron eternos por la pendiente, pero sobre todo por el cansancio acumulado de los kilómetros anteriores. Despues de pasar por los pueblos de Egea, Padarniu y Pueyo, alcanzamos finalmente el pueblo de Vilas del Turbón, que era el punto final de la primera etapa. Reparación de pinchazos de última hora, una ducha y una suculenta cena, antes de caer rendidos en la cama para reponer fuerzas para la etapa del día siguiente.




No sabíamos como íbamos a recuperar las piernas despues del esfuerzo realizado pero la verdad, es que tanto las horas de sueño, como el desayuno que nos ofrecieron en el Hostal La Solana, consiguieron que reemprendiéramos la marcha, en buenas condiciones físicas y además con buenos ánimos.




Nada más salir otra vez a subir, nada menos que hasta los 1.744 metros de altitud del collado de Planatuzal, la cota más alta de toda la ruta. A medida que subíamos nos íbamos quedando con las vistas del Turbón, (del que ya pronto nos despediríamos al cambiar de vertiente) ya que el segundo día de ruta fue tan soleado y despejado como el primero. Despues de un rápido descenso y de una visita al Monasterio de Ondarra, que aunque no entraba en la ruta decidimos realizar, llegó el momento del almuerzo antes de superar la última subida.




No se si por ser la última, por las ganas de terminar, o por que realmente las rampas llenas de piedras eran realmente duras, esta subida de unos 12 kilometros se me hacía interminable. Pero todo esfuerzo tiene su recompensa y despues de más de hora y media de sufrimiento llegamos a lo que parecía la cima, (luego descibrimos que todavía nos quedaba el Tozal de Gros), desde donde se divisaban unas espectaculares vistas de macizo central de los pirineos, el Aneto, etc. Era algo impresionante, que además se agrandaba con la sensacion de haber completado la subida. Pasamos un buen rato sacando fotos, luego nos tocó realizar un rápido descenso y acabar exactamente donde empezamos, en el Pont de Sort.




Para terminar simplemente decir que recomiendo a todo el mundo que lea este blog, la realización de alguna de estas rutas, ya que las hay para todos los niveles, y que si bien hay ratos en que se pasa mal por la dureza de las subidas, estos quedan siempre superados por los paisajes, y sobre todo por la satisfacción de terminar.